«El futuro de la guerra es la asimetría: se combatirá entre lo superpoderoso y lo aparentemente débil.»
William Gibson
En la era moderna, la evolución del armamento ha sido un reflejo directo de los avances tecnológicos. Uno de los desarrollos más significativos en este ámbito es la convergencia de la red de campo de batalla y las armas autónomas, una combinación que plantea cuestiones éticas, estratégicas y legales de gran alcance.
Red de campo de batalla
La evolución en el ámbito militar está llevando a un cambio radical en la forma en que concebimos las armas y los sistemas de combate. Ya no se trata simplemente de máquinas individuales, sino de sistemas integrados que poseen capacidades avanzadas de detección, identificación y, en algunos casos, destrucción de amenazas.
Una de las tendencias más fascinantes es el desarrollo de armas con capacidad de despliegue, van más allá de simplemente mejorar las habilidades tecnológicas internas. Estas armas están diseñadas para desplegar dispositivos físicos adicionales, como drones, directamente desde el campo de batalla. Esto significa que los carros de combate, por ejemplo, pueden no solo atacar coordinadamente, sino también desplegar drones para proporcionar inteligencia en tiempo real, apoyo aéreo, vigilancia y reconocimiento del terreno circundante. También pueden desplegar otros robots sobre ruedas con capacidades similares.
Este enfoque amplía enormemente las capacidades de combate de las fuerzas armadas al integrar diferentes plataformas y tecnologías en un sistema unificado. Además, abre la puerta a nuevas estrategias y tácticas de combate que aprovechan la versatilidad y la agilidad de estos sistemas desplegables. Sin duda, estamos presenciando una emocionante revolución en el campo militar que está redefiniendo las reglas del juego.
Si observamos todos los nuevos planes de actualización de sistemas de armamento hay un denominador común, conectar todo con todo y que todos se puedan entender y sincronizar. Algo que se práctica hace miles de años en las tácticas de ataque o defensa, pero lo que se avecina va más allá.
En los aviones de combate ya no solo se habla del propio avión como un arma, si no como un arma capaz de integrarse e integrar a otros dispositivos armamentísticos dentro de redes de combate y fusionar todo ese tráfico de datos en la ‘nube’. Planes futuros como el FCAS (Futuro sistema aéreo de combate) son buen ejemplo de ello. Esto a su vez traerá numerosos retos técnicos que habrá que ir solventando en el “Internet of Thing” de la guerra moderna.
Los problemas que se van a encontrar los ingenieros son:
Seguridad cibernética: La conectividad expandida del IoT aumenta la superficie de ataque potencial para ciberataques. Se deben implementar medidas de seguridad robustas para proteger los dispositivos IoT de intrusiones, manipulaciones y robo de datos.
Fiabilidad de la red: La dependencia del IoT en la conectividad de red introduce la posibilidad de interrupciones de servicio debido a fallos de red, interferencias electromagnéticas o ataques cibernéticos. Es crucial garantizar la disponibilidad y la fiabilidad de la red en entornos militares.
Interoperabilidad: Los sistemas IoT en el campo de batalla pueden provenir de diferentes fabricantes y utilizar diferentes protocolos de comunicación. La interoperabilidad entre estos sistemas es esencial para permitir la colaboración y la coordinación efectivas entre las diversas plataformas y dispositivos.
Latencia de red: En aplicaciones militares críticas, como el control de vehículos no tripulados o la transmisión de datos en tiempo real, la latencia de red puede ser un problema importante. Se deben minimizar los retrasos en la transmisión de datos para garantizar una respuesta rápida y oportuna en el campo de batalla.
Consumo de energía: Muchos dispositivos IoT operan con baterías y tienen limitaciones de energía. Optimizar el consumo de energía es crucial para garantizar una vida útil prolongada de la batería y mantener la operatividad de los dispositivos durante misiones prolongadas.
Escalabilidad: A medida que se despliegan más dispositivos IoT en el campo de batalla, la gestión y la escalabilidad de la infraestructura IoT se vuelven desafíos importantes. Se deben implementar soluciones que puedan manejar grandes volúmenes de datos y dispositivos de manera eficiente.
La resolución de estos desafíos no solo garantiza la eficacia operativa, sino que también transforma el campo de batalla en un entorno adaptativo y receptivo, capaz de identificar oportunidades estratégicas en tiempo real.

Robots autónomos
En tiempos pasados, la innovación radicaba en la capacidad de dirigir sistemas de armamento a distancia, una perspectiva fascinante. Sin embargo, como hemos discutido en anteriores publicaciones, las contramedidas enemigas a menudo interrumpen este canal de comunicación. Por ello, con la tecnología de hoy en día, surge una nueva revolución: la capacidad de que el propio sistema electrónico identifique al enemigo y lo ataque de forma autónoma. Esta evolución plantea la posibilidad de que las guerras del futuro se desarrollen con una presencia mínima de soldados, pero con una fuerte presencia de robots autónomos. Este escenario plantea preguntas fascinantes sobre el papel de la tecnología en el campo de batalla y sus implicaciones éticas y estratégicas en el futuro de los conflictos militares.
La posibilidad de implementar armas autónomas plantea dilemas éticos que pueden generar controversia tanto en el ámbito moral como en el práctico. Sin embargo, ¿Cómo se llega a este punto de diseño tecnológico? Este es el tema que se desglosará a continuación, aunque no profundizaremos en exceso debido a la extensión de la materia. En su lugar, proporcionaremos una visión general de la tecnología que se aplicará en este contexto y es en posteriores publicaciones se irá afinando el concepto de estas tecnologías.
El desarrollo de sistemas de armamento autónomo está influenciado por diversas tecnologías emergentes. Algunas de estas tecnologías incluyen:
Inteligencia Artificial (IA): La IA desempeña un papel crucial en la autonomía de los sistemas de armamento, permitiendo que las armas tomen decisiones independientes en tiempo real. Esto puede implicar algoritmos de aprendizaje automático para reconocimiento de objetivos, toma de decisiones tácticas y estratégicas, y adaptación a entornos cambiantes.
- Visión por computador: Los sistemas de armamento autónomo necesitan ser capaces de identificar y rastrear objetivos de manera precisa. La visión por computadora permite a estas armas procesar imágenes y videos para detectar y reconocer objetos, personas y otras entidades relevantes en su entorno.
- Sensores avanzados: Los sistemas de armamento autónomo dependen de una variedad de sensores, como cámaras, radares, lidar y sistemas de detección de calor, para recopilar información sobre el entorno circundante y los objetivos potenciales.
- Redes de comunicación: La capacidad de comunicarse de manera efectiva con otros sistemas autónomos, así como con operadores humanos, es esencial para la coordinación y el control de las operaciones militares.
- Robótica: Los avances en robótica permiten la creación de plataformas autónomas capaces de moverse, maniobrar y realizar tareas específicas de manera independiente.
- Procesamiento de datos en tiempo real: El procesamiento rápido de grandes volúmenes de datos es esencial para la toma de decisiones autónoma en entornos dinámicos y de alta presión.
- Seguridad cibernética: Dado que los sistemas de armamento autónomo pueden ser vulnerables a ciberataques, la seguridad cibernética es crucial para proteger estos sistemas contra intrusiones y manipulaciones no deseadas.
Estas tecnologías, entre otras, están contribuyendo al desarrollo y despliegue de sistemas de armamento autónomo en diversos contextos militares. Sin embargo, su adopción plantea importantes preguntas éticas, legales y de seguridad que deben abordarse cuidadosamente.
Las máquinas necesitarán un nuevo nivel de interconexión, pues las acciones de ataque o defensa requieren tener parametrizado el mundo exterior en tiempo real para posteriormente actuar en consecuencia. Es decir, estas máquinas autónomas no serán guiadas por un ser humano, pero necesitarán recopilar datos de su entorno, incluso de sensores externos sobre los cuales no están equipadas pero que pueden controlar. Por ejemplo, podrían utilizar radares para detectar proyectiles en acciones enemigas en puntos específicos del campo de batalla, o sistemas de detección de comunicaciones enemigas para recabar información valiosa o elaborar planes de ataque mediante el análisis de la cartografía y la planificación urbana. De esta manera, necesitarán crear un ecosistema entorno a ellas. Será clave la obtención de información en tiempo real, teniendo que ser almacenada y procesada dentro del propio armamento, algo que puede tener complicaciones, desde tiempo de respuesta, refrigeración o adaptación a nuevos estímulos.
Es interesante esto último, ya que uno no sabe realmente que dificultades se va a encontrar en el campo de batalla hasta que realmente se encuentra allí. Esto bien lo saben los ingenieros dedicados al sector de la defensa, ya que, la eficacia de los dispositivos armamentísticos decrece exponencialmente en el campo de batalla respecto de las simulaciones realizadas en pruebas anteriormente.
Hasta aquí la publicación, esperamos de corazón que les haya gustado.
Reciba un cordial saludo del equipo de
electroblindado.com
Lo que no sabias de la relacción EEUU e Israel
En el contexto actual, es bien sabido que Estados Unidos es el principal aliado de Israel. Sin embargo, esta alianza también despierta numerosas preguntas. Una de las más relevantes es si la relación entre ambos países es realmente tan sólida como aparenta, o si existen grietas que reflejan una falta de confianza plena, especialmente considerando…
Leer más Lo que no sabias de la relacción EEUU e IsraelRedes Ad-HOC en la guerra
Las redes ad hoc, o redes de comunicación inalámbrica temporales, han tenido un papel significativo en el contexto militar y en la guerra. Estas redes permiten la comunicación y la coordinación en el campo de batalla sin necesidad de infraestructura preexistente, lo cual es esencial en situaciones donde las comunicaciones convencionales pueden estar comprometidas o…
Leer más Redes Ad-HOC en la guerraSpread Sensor (Tarea táctica)
En el complejo y siempre cambiante escenario de la guerra moderna, la tecnología de sensores se ha convertido en un componente esencial para las operaciones militares. Los sensores militares, incluyendo los de dispersión y vigilancia, desempeñan un papel crucial en el reconocimiento militar y el monitoreo en campo de batalla, proporcionando información vital que puede…
Leer más Spread Sensor (Tarea táctica)